Hablar de necesidades especiales de aprendizaje
educativo, abarca dentro de ella diferentes tipos: N.E.E., altas capacidades,
integración tardía, condiciones
personales, historia escolar y dificultades específicas. Dentro de las N.E.E.
podemos diferenciar discapacidad y trastorno de conducta.
Es muy
importante cuando hablamos de necesidades especiales de aprendizaje educativo,
mencionar la “atención temprana”, es decir, un conjunto de acciones de carácter preventivo o asistencial, en la etapa
de infantil (0-6 años), donde lo que se trata es de conseguir el mayor
desarrollo potencial del niño o niña, mediante programas sistemáticos y
secuenciados. Gracias a la atención temprana en los primeros años de vida,
podemos disminuir o eliminar los problemas genéticos y biológicos, facilitar el
proceso de enseñanza- aprendizaje, mejorar la madurez del niño...
El desarrollo de los programas de Atención Temprana según el
Libro Blanco de la Atención Temprana consiste en:
“El principal objetivo de los programas de atención temprana es que los
niños que presentan trastornos en su desarrollo o tienen riesgo de padecerlos,
reciban, siguiendo un modelo que considere los
aspectos bio-psico-sociales, todo aquello que desde la vertiente preventiva y
asistencial pueda potenciar su capacidad de desarrollo y de bienestar,
posibilitando de la forma más completa su integración en el medio familiar,
escolar y social, así como su autonomía personal”
(Libro Blanco de la Atención Temprana,
2000).
Es muy
importante, como se ha mencionado anteriormente
en la cita, fomentar actuaciones que vayan dirigidas no solo al niño, sino
también pensadas para la familia y el entorno, ya que la escuela debe estar
unida a ellos.
En cuanto
al currículum, se deben hacer adaptaciones en los elementos básicos del
currículum. En la metodología, debería ser personalizada, ya que cada niño
tiene un ritmo diferente, tanto en su madurez como en la realización de
actividades.
Saber
en qué momento eliminar una actividad o introducir otra, o incluso modificarlas
en cuanto a contenidos y recursos utilizados en ella. Se debería realizar una
evaluación personalizada para cada alumno, que sea formativa, procesual y
observacional, pero siempre teniendo en cuenta las posibilidades del alumno.
Si hablamos de inclusión en las aulas para estos
alumnos, tiene su lado positivo y su lado negativo. La escolarización de
alumnos con necesidades educativas de apoyo específico, es muy positiva puesto
que todos aprenden de todos y es muy enriquecedor para el alumno y el aula. El
problema está en cómo se atiende a estos alumnos y con qué recursos contamos
para ello.
Independientemente de esto, otra de las cosas que se
deben tener en cuenta al igual que en otros campos es la actitud de la maestra
o del maestro. Muchas veces dependiendo de esto, ese niño o niña podrá
desarrollarse de una manera u otra. Si su actitud es pasiva y no se interesa
por la persona, además no sabe cómo actuar o tratar a personas que padecen
estas dificultades, el niño o niña no podrá avanzar en ningún sentido; sin
embargo, cuando la actitud del docente es buena, tiene disposición e interés
por descubrir cómo poder ayudar a esa persona, como actuar
Este año en mi aula, las necesidades educativas que
se presentan son a nivel oral, por las diversas culturas que existen en ella,
pero el problema no es de discriminación o de exclusión, sino personal. Para
ello la maestra, repite varias veces las indicaciones y a la hora de las
actividades tiene en cuenta estos déficits en el habla. También, al realizar la
evaluación lo hace a cada niño por separado, teniendo en cuenta las
dificultades de cada uno y siendo consciente de ellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario