Rincón de las matemáticas y las ciencias

jueves, 9 de abril de 2015

Tema 5. Integración de necesidades especiales de aprendizaje



Hablar de necesidades especiales de aprendizaje educativo, abarca dentro de ella diferentes tipos: N.E.E., altas capacidades, integración tardía, condiciones personales, historia escolar y dificultades específicas. Dentro de las N.E.E. podemos diferenciar discapacidad y trastorno de conducta.
Es muy importante cuando hablamos de necesidades especiales de aprendizaje educativo, mencionar la “atención temprana”, es decir, un conjunto de acciones de  carácter preventivo o asistencial, en la etapa de infantil (0-6 años), donde lo que se trata es de conseguir el mayor desarrollo potencial del niño o niña, mediante programas sistemáticos y secuenciados. Gracias a la atención temprana en los primeros años de vida, podemos disminuir o eliminar los problemas genéticos y biológicos, facilitar el proceso de enseñanza- aprendizaje, mejorar la madurez del niño...

El desarrollo de los programas de Atención Temprana según el Libro Blanco de la Atención Temprana consiste en:
    “El principal objetivo de los programas de atención temprana es que los niños que presentan trastornos en su desarrollo o tienen riesgo de padecerlos, reciban, siguiendo un modelo que considere los aspectos bio-psico-sociales, todo aquello que desde la vertiente preventiva y asistencial pueda potenciar su capacidad de desarrollo y de bienestar, posibilitando de la forma más completa su integración en el medio familiar, escolar y social, así como su autonomía personal
(Libro Blanco de la Atención Temprana, 2000).
Es muy importante, como se ha  mencionado anteriormente en la cita, fomentar actuaciones que vayan dirigidas no solo al niño, sino también pensadas para la familia y el entorno, ya que la escuela debe estar unida a ellos.

En cuanto al currículum, se deben hacer adaptaciones en los elementos básicos del currículum. En la metodología, debería ser personalizada, ya que cada niño tiene un ritmo diferente, tanto en su madurez como en la realización de actividades.
Saber en qué momento eliminar una actividad o introducir otra, o incluso modificarlas en cuanto a contenidos y recursos utilizados en ella. Se debería realizar una evaluación personalizada para cada alumno, que sea formativa, procesual y observacional, pero siempre teniendo en cuenta las posibilidades del alumno.

Si hablamos de inclusión en las aulas para estos alumnos, tiene su lado positivo y su lado negativo. La escolarización de alumnos con necesidades educativas de apoyo específico, es muy positiva puesto que todos aprenden de todos y es muy enriquecedor para el alumno y el aula. El problema está en cómo se atiende a estos alumnos y con qué recursos contamos para ello.
Independientemente de esto, otra de las cosas que se deben tener en cuenta al igual que en otros campos es la actitud de la maestra o del maestro. Muchas veces dependiendo de esto, ese niño o niña podrá desarrollarse de una manera u otra. Si su actitud es pasiva y no se interesa por la persona, además no sabe cómo actuar o tratar a personas que padecen estas dificultades, el niño o niña no podrá avanzar en ningún sentido; sin embargo, cuando la actitud del docente es buena, tiene disposición e interés por descubrir cómo poder ayudar a esa persona, como actuar
Este año en mi aula, las necesidades educativas que se presentan son a nivel oral, por las diversas culturas que existen en ella, pero el problema no es de discriminación o de exclusión, sino personal. Para ello la maestra, repite varias veces las indicaciones y a la hora de las actividades tiene en cuenta estos déficits en el habla. También, al realizar la evaluación lo hace a cada niño por separado, teniendo en cuenta las dificultades de cada uno y siendo consciente de ellas.

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