Es normal que los niños a estas edades no mantengan la atención por mucho tiempo
seguido en la clase, por eso es importante que aprovechemos los momentos en los
que se centran, para transmitir la información más relevante.
La motivación es algo
que debemos de tener en cuenta en un aula, según el documento titulado “motivación,
aprendizaje y rendimiento escolar”, de Francisco
J. García Bacete y Fernando Doménech Betoret, afirma que es un proceso complejo que
condiciona en buena medida la capacidad para aprender de los individuos. Es
decir, un conjunto de procesos implicados en la activación, dirección y
persistencia de la conducta.
En la motivación que un
alumno desempeña es importante la atención y el esfuerzo social que reciba del
adulto. Son importantes las expectativas que los adultos tengan hacia el alumno
y las oportunidades de éxito que se le ofrezcan.
Además, hay que
considerar la motivación como una amplia capacidad, no solamente a la hora de
transmitir conceptos, sino que además enseñar valores superiores como la
satisfacción por el trabajo bien hecho, la superación, la autonomía…
Se deben usar diversas estrategias en el aula para
captar atención de nuestro alumnos, es cierto que hay muchas formas y métodos
para ello. En mi aula, se usan bastantes, depende también del momento y lo que
se esté llevando a cabo, a veces funcionan unos y otras veces hay que cambiar y
usar otros. Por ejemplo, cuando han realizado la asamblea de forma
adecuada, uno de los que siempre suelen
ser eficaces es premiarlos con algún sello o un dibujo que les hagamos a modo
de tatuaje, aunque intentamos que el premio sea una alabanza o alguna frase en
positivo. Otro ejemplo, cuando después de desayunar se ponen a jugar en vez de
irse a la alfombra como le estamos indicando, pues algunas veces modulamos la
voz hablando cada vez más bajo o como último recurso se apaga la luz y
nosotras encauzamos la situación (Al
apagar la luz nunca se quedan a oscuras, ya que el aula tiene bastante
claridad). A la hora de recoger el
material que hemos usado entre todos, pocos son los que se ponen a recoger,
pues en ese momento llenar de alabanzas al niño que está recogiendo y
automáticamente todos empiezan a recoger esperando tener tu atención.
Otras de las técnicas que podemos utilizar son las
siguientes:
- Cuando contamos alguna cosa y se dispersan por
momentos, les llamamos la atención haciéndoles preguntas que contengan su
nombre, como por ejemplo: ¿A que sí María? ¿Qué piensas de …. Pepe? No para
regañarles o pillarle sino para centrarlo.
- Mirarle a los ojos cuando les hablamos.
- Modular la
voz y acompañar con gestos los que transmitimos
- Procurar que el ambiente este calmado y tranquilo
- Cambiarlos de sitio cuando molesten o se estén entreteniendo, de manera
tranquila, explicándoles que a nuestro lado escuchará mejor o estará más
tranquilo.
- Cuando hablan mientras que nosotros los docentes explicamos o
transmitimos alguna idea, podemos estar en silencio hasta que ellos sean
conscientes de que es la hora de escuchar.
- Cantar alguna canción es también un buen recurso a la hora de
tranquilizarlos o de llamarles la atención.
- Cambiar de actividad o de espacio.
Aun así,
debemos hacer clases participativas, que sean entretenidas, para que los niños
no pierdan el hilo de la clase. Muchas veces los docentes tenemos la culpa por
usar métodos que no son adecuados o por no cambiarlos, es por eso que los niños
se aburren o se distraen con mayor facilidad y más aún en la etapa de infantil.
Por eso tenemos que ser lúdicos, animadores en la clase y hacer que nuestros
alumnos se diviertan aprendiendo.


