Rincón de las matemáticas y las ciencias

lunes, 27 de abril de 2015

Tema 9. Aprovechamiento del recreo (juego libre o dirigido).



Pienso que el recreo debe ser un espacio libre para los niños y niñas, de descanso mental y con una gran importancia en su desarrollo. En él no deberían tener actividades guiadas, ya que es uno de los lugares donde ellos desarrollan la creatividad y la imaginación, a través de la invención de historias o juegos, pero también explorando y descubriendo lo que les rodea.

No podemos olvidar que el recreo es un espacio educativo, en él se aprenden valores, normas, entre otras. Todo ello gracias a la socialización que se produce al relacionarse con sus iguales, aprenden a  compartir, a ayudarse unos a otros, a comunicarse, empiezan a empatizar, a ponerse en el lugar de los demás y a respetarse unos a otros

No solo favorece social y emocionalmente, sino que físicamente también es importante ya que liberan tensiones a través de la actividad física, incluso elimina el estrés que los niños puedan acumular en el aula.

El papel del maestro en cuanto al recreo es importante. Desde mi punto de vista debe ser un observador que solo intervenga para guiar, supervisar o intervenir en algún caso donde se produzca algún conflicto o problema. No solo debería cumplir esas acciones, sino que es fundamental que este pendiente de si existe algún niño que se encuentre solo o este excluido por sus compañeros, esto contribuirá a encauzar la situación y la integración del niño en el grupo.
Muchas veces me he encontrado con un punto negativo con respeto al recreo y es “castigar sin recreo”. Estoy totalmente en contra de privarle al niño este espacio, pienso que no se debe establecer un castigo así. No creo que esto mejore la conducta o influya, sino al revés. Lo veo como un derecho que tiene el niño y que por lo tanto se debe respetar. 



Los patios de los colegios, deben ser un espacio adecuado y seguro para los niños y niñas. Deberían tener colores vivos o dibujos, columpios, plantas e incluso en algunos centros hay un huerto. Lo que no podemos permitir es tener zonas que puedan ser peligrosas para los niños.
Cuando yo era pequeña recuerdo que mi patio era muy grande, de hecho se me hacía enorme. Tenía dos columpios, por los cuales nos peleábamos bastante; dos patios que se comunicaban entre sí y entre ellos había: rincones, esquinas donde esconderse, algún muro levantado en el suelo que dividía los dos campos; había fuentes; teníamos soportales grandes por si llovía, etc. Pero lo que más me gustaba de mi patio era el arenero, llenarse de tierra el babi era increíble, hacer albóndigas, montañas o incluso tartas. Todos los colegios deberían tener uno en su patio, ya que es muy divertido y se presta a diversas experiencias para los niños, a investigar y a explorar lo que hay en ese espacio.








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